Adivina adivinanza, parece lo que es pero no lo es. Se abre pero no se lee.
Este libro no guarda palabras pero sí pequeños objetos. Su autora es Olympia Le-Tan y su creación es esta colección de bolsos-objeto con portadas de clásicos literarios.
Muchas somos las que ya tenemos pensada nuestra reproducción favorita y pocas las que disponen de un buen puñado de monedas que puedan comprarlos, así que me veo obligada a conformarme con admirarlos (grrr). Por supuesto no soy la primera en descubrirlos porque ya son lo último entre las más in, o sea, las guays de Hollywood.
¿Cómo combatir tiempos de crisis? ¿De austeridad ética? ¿De políticas asfixiantes? ¿De pesimismo espiritual? Sólo se me ocurren dos vías, el exilio o el humor. Optaré de momento por la segunda.
Saul Steinberg (Rumania, 1913 - Nueva York 1999) afrontó la vida desde una perspectiva diferente y viendo el resultado a través del objetivo de Inge Morath, no se me ocurre una forma mejor. Es recordado especialmente por sus trabajos, que durante mucho tiempo ilustraron las portadas de The New Yorker. Su carrera profesional fue reconocida ya en 1946 cuando formó parte de la exhibición "Fourteen Americans" en el MoMa de Nueva York junto a grandes de la escena artística como Gorky, Noguchi o Motherwell. En 1978 el Whitney Museum (Nyc) le dedicó una retrospectiva como reconocimiento a toda su carrera.
Portada de The New Yorker ilustrada por Saul Steinberg
El proyecto que siempre despierta mi sonrisa y la esperanza en el género humano se llama Masquerade. Une el trabajo creativo de Steinberg con el ojo fotográfico de Inge Morath (1923, Austria - 2002, Nueva York). La fotógrafa comenzó su relación con Magnun Photos a través de la invitación personal de Capa en 1949 como editora, ya que no comienza a disparar con su cámara hasta 1951. Otra mujer fascinante a la que tendré que dedicar su propio post. Esta vez me contento con mostrar el maravilloso proyecto que se inició en el mismo instante en que Inge Morath llamó a la puerta de Saul Steinberg y fue recibida alegremente por éste oculto tras una de sus máscaras. Imagino la sorpresa y lo divertido que debió resultar fotografiar a sus amigos cubiertos tras ellas.
La Fundación Mapfre ha ofrecido en colaboración con la Fundación Pierre Bergé-YSL la primera retrospectiva celebrada en España de Yves Saint Laurent (Orán, Argelia, 1936 – París 2008). Hasta aquí ninguna novedad, es decir, todos los que andamos por Madrid estábamos al tanto. Lo que no sabía, al menos yo, es que Yves Saint Laurent tenía un libro de historietas titulado “La vilaine Lulu” que dibujó cuando tenía 20 añitos y trabajaba en el atellier de Dior.
Historietas de La Vilaine Lulu, de YSL.
El artista ideó este delicioso personaje para retratar a la alta sociedad parisina y como una crítica contemporánea. Lulú, a pesar de contar con 10 años, es perversa y pícara, tiene como mascota a una rata y va ideal con su sombrerito veneciano y su sonrisa de oreja a oreja.
Imagen de las láminas ilustradas por YSL sobre La Vilaine Lulu.
Yves S. Laurent a pesar de tener 20 años había conseguido que el gran Dior se fijará en él e intuyera ya de alguna forma un futuro brillante y prometedor. Por su parte, YSL era joven, ambicioso, rebosaba energía, creatividad y veía cómo su sueño se hacía realidad. Tenía juventud, talento y París a sus pies. Es cierto que su camino no fue fácil y que la vida también le deparó momentos amargos pero en aquél instante, de la mano de Lulú encontró una forma divertida e inocente de decir todo lo que pensaba.
Portada del libro editado por Tchou.
En 1967 Claude Tchou publica “la vilaine lulu” por primera vez y en 2003 se reedita de nuevo.
Si no conocéis la obra, googlelearlo ahora mismo porque merece la pena, y sino también podéis comprar el libro. Si además habláis japonés, además de vacilar a vuestros amigos, os podéis ver la serie animada basada en el personaje y que se ha titulado Otenba Lulu.
Ilustración de la web de Sara Fanelli (http://www.sarafanelli.com)
Y ha querido el destino que por fin haya encontrado a la autora de los murales que decoran los pasillos de la Tate Modern. Es Sara Fanelli, ilustradora de Florencia que llegó a Londres para estudiar y allí que se quedó.
Fotografías correspondientes a los murales de las galerías de la Tate Modern (Londres), de Sara Fanelli. Son mapas explicativos de los distintos movimientos artísticos acompañados de los nombres de los artistas correspondientes a cada uno de ellos. ¡Geniales!
El trabajo de Fanelli rebosa energía, creatividad y cantidad, porque a veces la cantidad y la calidad pueden ir de la mano. Su currículum es impresionante, ha publicado con los más grandes desde The New York Times, The New Yorker, Pinguin, Faber and Faber, Tate Modern, Tate Britain, The Victoria and Albert Museum, …
Ilustración de Sara Fanelli.
Además tiene publicados varios libros infantiles y otro montón de premios. Pero ya basta, ¡a googlear su trabajo ya!
Portada de Sometimes I think, sometimes I am (Tate Publishing) 2007), de Sara Fanelli.
Portada de Mythological Monsters of Ancient Greece (Walker Books, 2002), de Sara Fanelli.
The Little Red Fish (El Pez Rojo), publicado en España por Factoría K de libros.
Adivinar este libro entre las estanterías de una librería y abrirlo es mágico. Taeeun Yoo es una ilustradora deliciosa. De origen coreano pero afincada en Nueva York desde que decidió dejar su Seúl natal por, cómo no, la SVA (School of Visual Arts, NYC), dónde se especializó en libro infantil y en la técnica del grabado en aguafuerte.
Interior de El Pez Rojo, de Taeeun Yoo.
The Little Red Fish, publicado en el 2007, fue su primer libro y aunque la historia creo que finalmente me resulta un tanto sosa, queda compensado por la delicadeza de sus dibujos.
Y de repente tengo un mal día. Me levanté de buen humor y las horas fueron pasando mientras ilusa de mí confiaba en que todo se desarrollaba con normalidad. Incluso presumía inconscientemente de tener el control de lo que pudiera suceder en mi pequeño reino. Entonces ocurrió. El momento se torció. Ante la tragedia instantánea sólo puedo hacer dos cosas, sentarme y llorar, o reaccionar. En realidad puedo incluso hacer las tres. Sentarme, llorar un poco y reaccionar. Lo importante, supongo, es no dejar entrar a ese horrible monstruo verde al que todos tememos. No permitirle que me asuste más tiempo del que pueda soportar. ¡Fuera de aquí! No dejaré que me fastidies ni un minuto más.
Ed Emberly es el autor de estas maravillas. Artista e ilustrador. Jaja, ¡pero cuidado! Como dijo Althusser en el 69 y sacándolo de contexto, "las imágenes que nos rodean nunca son inocentes (...)"
Ya lo he dicho alguna vez y últimamente me reafirmo cada día, no hay nada material más bonito que un libro. Ya sea sólo por su contenido, como además por su edición. Éste fue un regalo muy especial. Como lo es T. S. Eliot, así como la edición a la que me refiero en concreto, que corre a cargo de Clare Curtis y con la que se conmemoran los 80 años de la editorial Faber and Faber.
Curtis es ilustradora y estampadora inglesa, y después de un buen rato buscando mentalmente un buen adjetivo que describa su trabajo, me decanto por decirlo directamente, ¡¡es tan bonito!! La cuestión es que da igual dónde sitúes el libro, porque acudirás a su encuentro y no saldrás de la librería sin llevártelo. Aunque haya crisis y tengas los poemas de Eliot en español y en una edición de bolsillo o mejor aún, en internet y gratis. Precisamente, T. S. Eliot trabajó en esta editorial cuando aún se llamaba Faber and Gwyer, firma de la que llegó incluso a ser directivo.Lo peculiar de esta selección de poemas es que fueron elegidos directamente por él mismo.
Interior de Selected Poems de T.S. Eliot. Ilustraciones de Clare Curtis.
Portadas de Clare Curtis para Faber and Faber. Con esta mini colección de Poemas se conmemora el 80 aniversario de la editorial. Los autores elegidos son T S. Eliot, W. H. Auden, J. Betjeman, Ted Hughes, Sylvia Plath y W. B. Yeats.
Otro ejemplo de ilustración editorial de Clare Curtis.
Por supuesto del contenido no hablaré demasiado. T.S. Eliot puede que fuera un rarito, con tintes religiosos y conservadores en momentos pero algunos de sus poemas son maravillosos. Mi favorito, The Love Song of J. Alfred Prufrock (La canción de amor de J. Alfred Prufrock):
(...) And indeed there will be time For the yellow smoke that slides along the street, Rubbing its back upon the window-panes; There will be time, there will be time To prepare a face to meet the faces that you meet; There will be time to murder and create, And time for all the works and days of hands That lift and drop a question on your plate; Time for you and time for me, And time yet for a hundred indecisions, And for a hundred visions and revisions, Before the taking of a toast and tea.
(...)
Do I dare Disturb the universe? In a minute there is time For decisions and revisions which a minute will reverse. (...)
The Love Song of J. Alfred Prufrock
(...) Ya habrá tiempo. Ya lo habrá. Para el humo amarillo que se arrastra por las calles rascándose sobre las ventanas. Ya habrá tiempo. Ya lo habrá. Para preparar un rostro que afronte los rostros que enfrentamos. Ya habrá tiempo para matar, para crear, y tiempo para todas las obras y los días de nuestras manos que elevan las preguntas y las dejan caer sobre tu plato; tiempo para ti y tiempo para mí, tiempo bastante aun para mil indecisiones, y para mil visiones y otras tantas revisiones, antes de la hora de compartir el pan tostado y el té.
(...)
¿Me aventuro yo acaso a perturbar el universo? En un minuto hay tiempo suficiente para decisiones y revisiones que un minuto rectifica.
(...)
La Canción de Amor de J. Alfred Prufrock
10 de enero de 2010
De acuerdo, lo admito, esto me ha pillado por sorpresa. No había oído nunca antes este cuento que al parecer todos guardan como un tierno recuerdo de infancia.
Así que movida por la curiosidad pregunto a mis amigos (de habla inglesa por supuesto porque los españoles están como yo). Curiosamente todos mencionan lo mismo: a su madre y el formato del libro. Lo cuentan con una sonrisilla de medio lado y un cierto brillo de nostalgia: “¡Claro que lo recuerdo! Mi madre me lo leía de pequeño“. Comentan entusiasmados sobre el curioso formato horizontal y las bonitas ilustraciones. Puede que algunos no se acuerden con exactitud de la historia pero coinciden en lo más importante, el recuerdo de su joven y bonita madre, y la emoción de la aventura.
Where de wild things are no decepciona. Su autor es Maurice Sendak, ilustrador y autor infantil. De Brooklyn, claro, y de origen polaco judío. El libro lo publicó en el 63 y desde el primer momento fue éxito de ventas aunque se trató de una historia controvertida para los adultos, al mismo tiempo que adorada por los niños. Maurice no era un autor fácil para la época, no olvidemos que los años 50 fueron tiempos de conformismo (¡sólo hay que recordar la estupenda Mad Men!). De repente aparece este cuento en el que un niño rabioso amenaza a su madre y ésta le castiga. Ambas reacciones son impensables para los años que corrían pero sin embargo, será seña de identidad en la corriente contracultural de los 60 con la guerra de Vietnam como telón de fondo.
Max, el pequeño protagonista de la historia, es un niño incomprendido, rebelde, inteligente. Se escapa de casa tras discutir con su madre. Así llega a un bosque misterioso creado por su imaginación. Su objetivo: llegar a cosas salvajes, donde hacer travesuras para siempre. La historia se adereza con un original formato horizontal y unas deliciosas ilustraciones. En fin, que reunía todos los ingredientes para convertirse en icono cultural, en símbolo de una época en la que Estados Unidos vivía las revueltas de los derechos civiles y las protestas de Vietnam, y estandarte de una generación que creció con fuerza, valentía y audacia.
Cuenta Maurice que cuando él mismo era niño le daban miedo sus parientes que acudían de visita a su casa. Sin hablar inglés y con gestos besucones cariñosos, le estrujaban la cara. Pensaba que acabarían comiéndose a sus hermanos. Supongo que esto le sirvió de ayuda a la hora de idear el comportamiento de los entrañables monstruos. Mientras, su editora y mentora, la influyente Úrsula Nordstrom, no tuvo hijos, ni experiencia como bibliotecaria, ni en la docencia. Sin embargo, cuando le preguntaron por la procedencia de sus dotes meritorias en el mundo literario infantil contestó: fui niña y no se me ha olvidado ni una sola cosa de aquello.
En honor a este ya autor de culto, la Amazing Gallery, en el Soho de Nyc, le acaba de dedicar la mayor exposición hasta el momento. Además se puso a la venta una gran cantidad de sus trabajos, así como bronces de figuras basados en el libro. Esto coincidió con la retrospectiva de la Morgan Library & Museum de Nyc y con una muestra en el Contemporary Jewish Museum de San Francisco. Sin olvidar la peli ya estrenada de Spike Jonze y una web (The Terrible Yellow Eyes) donde publican dibujos de ilustradores, inspirados en los de Maurice Sendak. Vamos, que si no te has leído la historia ya a estas alturas estás out.
Bienvenidos a mi blog, otro más pero mío. Aquí publico mis dibujos y demás actividades que hago para matar el tiempo. Pásalo bien y escríbeme sólo si te ha gustado mucho.
Welcome to my blog, just another one but mine. Here i show my drawings and other activities i do to spend my time. Enjoy it and mail me only if you love it.