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21 de febrero de 2012

¡¡¡Lo quiero, Olympia Le-Tan!!!

Adivina adivinanza, parece lo que es pero no lo es. Se abre pero no se lee. 


Este libro no guarda palabras pero sí pequeños objetos. Su autora es Olympia Le-Tan y su creación es esta colección de bolsos-objeto con portadas de clásicos literarios. 

 

Muchas somos las que ya tenemos pensada nuestra reproducción favorita y pocas las que disponen de un buen puñado de monedas que puedan comprarlos, así que me veo obligada a conformarme con admirarlos (grrr). Por supuesto no soy la primera en descubrirlos porque ya son lo último entre las más in, o sea, las guays de Hollywood.





30 de enero de 2012

John Dos Passos y la generación perdida


Acabo Manhattan Transfer, de John Dos Passos (Chicago 1896 - Baltimore 1970) y ha sido toda una sorpresa por su original forma de redacción y composición. Manhattan es mi debilidad y conocer algo más sobre esa ciudad siempre me resulta estimulante. Aunque la novela se publicó en 1925, me ha sorprendido la similitud de la época con los años difíciles que vivimos.  La obra está ideada como una especie de mosaico compuesto por trocitos de historias protagonizadas cada una de ellas por personajes diferentes, que a lo largo de 30 años y con aparentemente nada en común, van pasando por delante de nosotros de forma rápida y concisa, hasta que algunas  historias incluso acaban coincidiendo.


John Dos Passos

En realidad la verdadera protagonista no es otra que la Gran Manzana. Personajes que acuden a la ciudad con la esperanza de triunfar y sin embargo es la sensación de fracaso lo que permanece de forma permanente a lo largo de las páginas. Pesimismo y una cierta soledad me llenan el espíritu tras cerrar las tapas del libro y sin embargo digo que me ha gustado. Es interesante cómo John Doss Pasos redacta la novela como si se tratara de un artículo periodístico casi, sin entrar apenas en la psicología de los personajes y creando una forma nueva de escritura que influirá en escritores posteriores.

Manhattan (principios del siglo XX)

A este grupo de escritores norteamericanos y compañeros de bares, tertulias y viajes les une mucho más que su notable pluma. Forman la Generación Perdida (Lost Generation), bautizados así por Gertrude Stein cuando todos residían en París. 

 Ernest Hemingway (primero por la derecha) con John Dos Passos (primero por la izquierda), Joris Ivens (de espaldas) y Sidney Franklin en Madrid durante la guerra civil.

John Dos Passos, Ezra Pound, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck, Francis Scott Fitzgerald… vivieron en Europa desde finales de la Primera Guerra Mundial hasta la Gran Depresión, casi todos ellos como periodistas con una fuerte tendencia política de izquierdas y una estrecha relación con España, especialmente John Dos Passos y Hemingway, a los que además les unía una estrecha amistad. 
Sufrieron los horrores de las tres guerras (la primera, la guerra civil española y la segunda), previamente conocieron la «Época airada» de la economía americana, cuando los grandes bancos quiebran por el fraude bancario extranjero dueños del Banco Federal (¿os suena?), los años 20 y el tráfico de alcohol provocado por la Ley Seca, seguida de la gran depresión del 29. Y todos ellos escriben sobre la época en la que viven, cada uno a su manera y estilo pero relatando lo difícil de una sociedad en crisis. Manhattan Transfer relata la cara oscura y hostil de la gran ciudad mientras que El gran Gatsby, de Fitzgerald (otra delicia) conforma la cara brillante de la misma, envolviendo el materialismo de una sociedad que acaba con el crack del 29. Mientras que John Steinbeck relata en Las uvas de la ira el efecto de la crisis en el campo.

29 de junio de 2011

Sex Tips by Ruth Smythers


Ah, también me vi “obligada” a comprarme esta miniatura, donde Ruth Smythers, esposa del reverendo L. D. Smythers (Pastor metodista) daba en 1894 curiosos consejos sobre sexo a parejas recién casadas. Bueno, más que consejos, yo diría que son truquillos para evitar al marido-amante en cuestión y ahorrarse lo que parecía un momento traumático y doloroso. ¡Uoo! De cualquier forma, me pareció interesante el formato. Las conclusiones del texto tampoco están mal, ¡eh! Por lo menos son ¿entretenidas?

24 de febrero de 2011

El Estado Mental



Ya lo dicen en su web, el estado mental "es una acción artística colectiva en formato de revista física cuyo objetivo es la revisión apacible del espíritu de la época".
Esto que parece un libro a primera vista es en realidad una revista. Se trata del nº1, recién sacado del horno y listo para ser devorado. No haré perder el tiempo a nadie. Es la revista. Hay que leerla. Punto.

31 de marzo de 2010


Keep the Aspidistra flying es de esos libros molestos que pasan por la vida sin ser advertidos hasta que de vez en cuando, salpican en la tranquila y conformista existencia de algún lector, para una vez leído volver a ser enterrado. En mi caso fue la casualidad, o quizá el destino quién lo puso en mi camino. Un frío insufrible hizo que quisiera resguardarme en una librería cualquiera de la ciudad de Londres y rebuscando algo banal y de fácil lectura cayó en mis manos. George Orwell es un escritor que me gusta especialmente por su lenguaje claro y directo, además me resulta fácil leerlo en inglés por lo que pensé que este libro sería entretenido. Incluso encontré divertido algunas similitudes con mi vida que me pareció entrever en la sinopsis del libro.

(Casa de G. Orwell en Hampstead, London)

La trama se sitúa en Londres, en los grises años 30. Gordon Comstock es un romántico que desea eliminar de su vida la ambición económica y el estátus de dependencia que trae consigo el dinero, declarando para ello la guerra a la sociedad capitalista.
Renuncia a su trabajo (“good job”) en una agencia de publicidad y opta por uno de media jornada y mal pagado (“just a job”) en una librería (qué blasfemia, ¿no?), con la intención de tener tiempo para escribir poesía. Esto le lleva a una situación de extrema pobreza que destroza su creatividad y su espíritu, volviéndose un neurótico y perdiendo incluso su perspectiva vital. Obsesionado por la contaminación que la “respetabilidad” otorga al pertenecer a la clase media o la mediocridad que ésta trae consigo… supongo que la obra deja ver la decepción que también el propio Orwell sintió en algún momento por la sociedad.


La novela se publicó en 1936. La escribió probablemente cuando vivía en este barrio de Hampstead (entre 1934-35) y está basada en sus muy similares experiencias personales de años anteriores.
Me atrae especialmente la dualidad entre el afán de no prostituir la integridad artística y espiritual del personaje a cambio de la comodidad que aporta una vida fácil, respetable y aceptada.


Como símbolo de esta clase media está la verdadera protagonista de la historia, la Aspidistra. Una planta dura y resistente, de larga vida, que abunda en los hogares ingleses. Muy popular en la era victoriana, llegó incluso a ser motivo de broma en canciones típicas del music hall británico.


En definitiva se trata de un libro amargo del que incluso el mismo G. Orwell declaró que se sentía avergonzado, excusándose en que tan sólo lo escribió como un ejercicio literario y que jamás lo habría publicado de no ser por la necesidad que tenía en aquél momento de dinero fácil. Irónico. Como yo, recomendándolo a pesar de que su lectura ha acompañado momentos especialmente difíciles de mi vida.

“Faith, hope, money -only a saint could have the first two without having the third”.

George Orwell (Keep the Aspidistra flying)

2 de febrero de 2010

The tradegy of King Lear


This is the excellent foppery of the world, that, when we are sick in fortune, often the surfeit of our own behaviour, we make guilty of our disasters the sun, the moon, and the stars; as if we were villains on necessity; fools by heavenly compulsion; knaves, thieves, and treachers by spherical pre dominance; drunkards, liars, and adulterers by an enforc'd obedience of planetary influence; and all that we are evil in, by a divine thrusting on. An admirable evasion of whore-master man, to lay his goatish disposition to the charge of a star! My father compounded with my mother under the Dragon's Tail, and my nativity was under Ursa Major, so that it follows I am rough and lecherous. Fut! I should have been that I am, had the maidenliest star in the firmament twinkled on my bastardizing.

¡He aquí la excelente estupidez del mundo; que, cuando nos hallamos a mal con la Fortuna, lo cual acontece con frecuencia por nuestra propia falta, hacemos culpables de nuestras desgracias al sol, a la luna y a las estrellas; como si fuésemos villanos por necesidad, locos por compulsión celeste; pícaros, ladrones y traidores por el predominio de las esferas; beodos, embusteros y adúlteros por la obediencia forzosa al influjo planetario, y como si siempre que somos malvados fuese por empeño de la voluntad divina! ¡Admirable subterfugio del hombre putañero, cargar a cuenta de un astro su caprina condición! Mi padre se unió con mi madre bajo la cola del Dragón y la Osa Mayor presidió mi nacimiento; de lo que se sigue que yo sea taimado y lujurioso. ¡Bah! Hubiera sido lo que soy, aunque la estrella más virginal hubiese parpadeado en el firmamento cuando me bastardearon.

William Shakespeare

31 de enero de 2010

Salinger y el nunca adiós a nuestra adolescencia

“Me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente (...)“
El guardián entre el centeno
(The Catcher in the Rye,
J.D. Salinger)

Un protagonista antihéroe con el que todos conectamos en nuestra juventud, cuando nos enfrentábamos al mundo adulto. El deseo de no crecer que algunos conservamos para siempre. Gracias Salinger, por dejarnos esto.

14 de enero de 2010

The Rural Alberta Advantage


"HOMETOWNS"


estos canadienses escriben sobre su ciudad natal, la desolación, el desconsuelo...
no tengo mucho más que decir. tan sólo escucharles...

"We have circled and circled till we have arrived home again,

we two,
we have voided all but freedom
and all but our own joy".


(We two, how long we were fool´d - Walt Whitman)